Credit: Courtesy of Jessy Rosales
Jessy Rosales spoke at a San Diego "Bans Off Our Bodies" rally in May. During college at UC Riverside, Rosales was a coordinator for the justCARE Campaign which supported SB 24, The "College Student Right to Access Act."
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Cuando Jessy Rosales era una estudiante en Uc Riverside de 20 años de edad, tuvo un aborto durante su segundo trimestre. 

Cuando ella no estaba enterada de su situación aún, una visita al Servicio de Salud para Estudiantes de su universidad en el otoño del 2016 confirmó su embarazo.

La decisión era “un pan comido,” dijo Rosales — ella quería abortar. “La razón por la cual eso era lógico es porque decidir ser padre es una enorme decisión,” ella explicó, y para ese momento ella quería mantener la trayectoria de su vida planeada.     

Como joven y estudiante, Rosales aún tenía mucho por madurar, descubrir acerca de su identidad como persona queer, encontrar estabilidad financiera y lograr obtener su diploma universitario. En resumen, ella no estaba lista para convertirse en madre. 

“Tenía tantos sueños y posibilidades que podía ser quien yo quería ser,” Rosales dijo.

A pesar de la certeza en su decisión, a Rosales le tomó tres meses obtener el aborto. Múltiples factores contribuyeron para que tardara en suceder, ella dijo que “el sistema médico creando obstáculos y saltos innecesarios” fue en gran parte culpable. 

Sin la tecnología de un ultrasonido en el centro de salud de su universidad, Rosales no podía confirmar el avance de su embarazo después de que la prueba saliera positiva. El centro de salud tampoco le ofreció servicios para abortar, por eso ella tuvo que confiar en las referencias de clínicas para abortar por fuera de su universidad, las cuales tenían largas listas de espera. Una agencia a la que fue referida no ofrecía abortos; otra le dijo que no podian aceptar su seguro médico.     

Como primera generación nacida en América, Rosales explicó que navegó contra el sistema médico y para entender los seguros médicos. Ademas, ella estaba aprendiendo a como ser financieramente independiente por su propia cuenta por primera vez, mientras tomaba cursos complicados después de haber cambiado de carrera.

Todos estos factores hicieron más difícil para Rosales poder hacer citas y llamadas. Mientras tanto, su embarazo seguía avanzando.    

“Los embarazos no esperan por nadie,” Rosales dijo.  “El feto va a seguir creciendo.” 

Si el medicamento abortivo hubieran sido ofrecido cuando Rosales era una estudiante de UC Riverside, ella hubiera calificado para poder obtenerlo.”Mi historia probablemente hubiera terminado ahí, verdad?” ella dijo.  

A causa de las barreras que Rosales enfrentó para obtener un aborto, ella sobrepasó las 10 a 12 semanas límites para poder usar las pildoras abortivas. En cambio, ella tuvo que requerir a un aborto quirurgico el cual le costó entre $600-700, lo que fue pagado con lo que le quedaba de su ayuda financiera para estudiantes ese año.

La Ley SB 24

Aun antes de que Rosales estuviera embarazada, ella se involucró en el grupo activista para justicia reproductiva y sirvió como presidente de Planned Parenthood Generation Action en UC Riverside. Su “embarazo no deseado” solo la empujó a involucrarse más. 

“Se convirtió en combustible para mi fuego porque realmente yo entendí que tan dificil es tener acceso a una decisión para mí misma,” dijo Rosales. 

También se convirtió en coordinadora de la campaña justCARE, la cual apoya el proyecto de ley SB 24, “Ley de Derecho de Acceso del Estudiante Universitario.” 

Presentado en diciembre del 2018 por la Senadora Connie Leyva, D-Chino, el proyecto SB 24 requiere que las universidades como CSU y UC ofrezcan medicamentos para abortos no quirúrgicos, también conocidos como “pildoras abortivas,” para estudiantes, iniciando el mes de enero del 2023. Más de 6,000 estudiantes podrían utilizar estos servicios cada año en universidades de UC y CSU, según un programa de investigación llamado Advancing New Standards in Reproductive Health de UC San Francisco.

El Gobernador Gavin Newsom aprobó el proyecto en el 2019, y desde entonces, las instalaciones de CSU y UC han estado preparando sus centros de salud para los estudiantes. Por ahora, ninguna universidad CSU ofrece medicamento abortivo, y las opciones en las UC varían entre instalaciones, pero ambos sistemas se han comprometido a ofrecer estos servicios para el primero de enero. 

¿Cómo se están preparando las universidades? 

Los directores y todo el personal de los centros de salud de las instalaciones de CSU se han estado entrenando para implentar los mandatos de este proyecto, según explicó en un correo electrónico la directora de comunicaciones estratégicas, Toni Molle.  

Joy Stewart-James, vice presidente asociado de la salud y servicios de consejería para estudiantes de CSU Sacramento, explicó en un correo electrónico que pronto comenzarán a entrenar al personal clínico de sus instalaciones. También dijo que están desarrollando protocolos clínicos para mejorar el flujo de trabajo, comprando equipo y medicamentos, y creando materiales de educación para los pacientes nuevos.

SB 24 provee financiamiento único para hacer los ajustes necesarios en los centros de salud de las universidades como lo está haciendo la CSU Sacramento. También, el sistema de CSU ha estado trabajando con la Commission on the Status of Women and Girls en asignar fondos a través de un acuerdo; cada universidad de CSU recibirá $200,000, según dijo Stewart-James.  

CSU Sacramento ofrecerá a los estudiantes medicamentos abortivos a un bajo costo, como lo hacen otros servicios de salud, explicó Stewart-James. “Así como hay un costo para otras prescripciones médicas, los estudiantes deberán incurrir en el medicamento abortivo, al cual se le estima un costo de $50-60.” 

Mientras CSU Sacramento ha tenido “excelentes relaciones de referencia” con proveedores médicos de la comunidad fuera del alcance de la Salud para Estudiantes y Servicios de Consejería, Stewart-James dijo que el acceso a medicamento abortivo será aún más accesible para los estudiantes.  

“El  medicamento abortivo es una parte importante en la atención primaria y el acceso a un aborto seguro ahora será más fácil para los estudiantes,” dijo Steward-James via correo electronico.  

De la misma manera, los directores de los centros de salud para estudiantes de UC están trabajando para implementar el mandato del proyecto para el mes de enero, dijo la portavoz Heather Harper de las oficinas de UC en un correo electrónico. 

Segun Harper, todas los centros de salud de las universidades de UC proveen acceso a “servicios integrales de salud reproductiva,” y a los estudiantes que tienen cobertura del Plan de Seguro Médico para Estudiantes de UC  (UC SHIP, por sus siglas en inglés) pueden acceder a abortos en cualquier otro lugar a traves de referencias y centros academicos de salud de UC en otras universidades si es que su centro de salud para estudiantes no se los provee.

De acuerdo con la Dra. Cindy Schorzman, directora médica del Centro de Salud y Servicio de Consejería para Estudiantes en UC Davis (SHCS, por sus siglas en inglés), todas las universidades están implementando lo necesario de una manera un poco diferente, dependiendo de sus recursos locales. Las universidades de UC que trabajan de manera cercana con los hospitales locales, como UC Davis, planean rotar especialistas en obstetrica en los centros de salud para proveer medicamentos abortivos a los estudiantes. Otras universidades se están entrenando con sus propios proveedores sin la ayuda de obstetras de afuera de las instalaciones. 

UC Davis planea proveer medicamento abortivo comenzando este otoño. “Nosotros le damos la bienvenida a la oportunidad de brindar estos servicios aún más pronto y más accesible para los estudiantes.” 

Schorzman señaló que previo a los requisitos de SB 24, los especialistas estuvieron brindando atención en SHCS, “y ellos han estado haciendo un trabajo fabuloso en ayudar con las varias preocupaciones por las cuales uno podría ver a un ginecólogo.” El protocolo incluye referencias para los estudiantes de SHCS a clínicas de aborto que están a una distancia de 5 millas. 

Schorzman continuó diciendo que, “la razón por la cual no hemos traido los servicios a casa más pronto, (es) porque tenemos vínculos estrechos con los recursos de nuestra comunidad.”  

El medicamento abortivo será accesible para todos los estudiantes que estén registrados en UC Davis, pero la cobertura dependerá de su seguro médico. Schorzman anticipó que el medicamento será cubierto por UC SHIP. Si algún estudiante experimenta obstáculos financieros, Schorzman dijo que ellos pueden aplicar en  UC Davis Health Equity Fund que los ayudará a cubrir los gastos.  

“Nosotros queremos asegurar que esto sea accesible para todos,” Schorzman dijo.  

Ya está en marcha

Mientras muchas universidades de UC luchan para preparar sus centros de salud para tener lo requerido por la ley SB 24, una universidad ya está lista.

El centro de salud de UC Berkeley ya no tiene que hacer nada para cumplir con los mandatos de SB 24 — ellos han estado ofreciendo el medicamento abortivo a los estudiantes desde el año 2020, según la ginecóloga de los servicios de salud de la universidad, la Dra. Eleanore Kim.

El medicamento, mifeprex, se ofrece a los estudiantes con embarazos de menores a 70 días, o 10 semanas, según dice la página web del centro de salud de la universidad. Los estudiantes pueden acceder a este medicamento respondiendo primero a un cuestionario en línea en el portal de servicios de salud; si cumplen con los requisitos, se les contactará para hacerles una cita en persona. La página web también dice que el cuestionario es revisado durante el siguiente días hábil. 

Kim dijo que ella siente que los abortos estan entre los servicios a los cuales los estudiantes tienen dificultad en acceder, ya sea porque las clínicas están lejos o el costo de los abortos son muy altos. Aunque ofrecer abortos en las universidades podria no remover por completo las barreras para los estudiantes, segun Kim, sí las reduce. Agregó que el proveer abortos se alinea con el primer propósito que tienen los centros de salud de las universidades: darles a los estudiantes la conveniencia de mantenerse sanos mientras asisten a la escuela.

“El aborto es un cuidado medico, y por eso creo que (la responsabilidad) cae directamente en los centros de salud para estudiantes,” dijo Kim. “Puedes preguntar, ‘Oye, por qué tendriamos que ofrecer a los estudiantes abortos en las universidades?’ Bueno, entonces, por qué deberiamos ofrecer cualquier tipo de cuidado de salud en las instalaciones?”

Para los estudiantes que sobrepasan las 10 semanas de embarazo, usualmente acuden a clínicas privadas, a ginecólogos con oficinas privadas o paternidad planeada, dijo Kim. Antes de que el centro de salud de UC Berkeley ofreciera este medicamento, era típico que los estudiantes tuvieran que tomar esta otra ruta. 

Kim cree que la reciente decisión del senado de revertir la decisión de Roe v. Wade afectará el estado de California.

“Creo que la posibilidad de acceder (a abortos) en California será afectado por Roe v. Wade porque sólo hay cierto número de citas por día, solo hay cierto número de clínicas independientes, solo hay cierto número de proveedores,” dijo Kim. Si las personas que viven afuera del estado empiezan a buscar abortos en California, como se espera, “tambien será un reto conseguir citas para las personas que viven en el estado”.

Los colegios comunitarios no tienen que proveer los servicios del medicamento abortivo en enero, ya que no fueron incluidos dentro de la Ley SB 24. En cambio, muchos ya ofrecen recursos y guías para los estudiantes que requieren abortos, como lo hacían UC y CSU antes de SB 24.

Deborah Herzik, enfermera especializada del centro de salud para estudiantes de El Camino College, dijo que cree que SB 24 no fue extendida a los colegios comunitarios de California porque no tienen las instalaciones médicas adecuadas, por lo que no están preparados para ofrecer servicios de este tipo.

Sin embargo, Herzik dijo que El Camino College y otros colegios comunitarios ya ofrecen educación sexual, programas anticonceptivos y píldoras del plan B, también ofrecen a sus estudiantes condones y pruebas de embarazo.

El hecho de que SB 24 hará que este servicio se ofrezca en todas las universidades de CSU y UC le da esperanza a Rosales.

Desde que comenzó a compartir con otros su experiencia con el aborto, Rosales ha escuchado historias similares acerca de los obstáculos y la tardanza en recibir atención médica en UC Riverside. Con la aprobacion de SB 24, ella confía en que los estudiantes de las universidades de UC y CSU van a experimentar un mejor acceso al medicamento abortivo.

“Creo de todo corazón que este proyecto va a ayudar y va a cambiar la vida de las personas,” Rosales dijo.

— Annais García contribuyó a esta historia y preparó la traducción de este artículo.

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