Agua Contaminada: El Plomo Pone En Peligro A Estudiantes De California

Reportaje Especial de EdSource

Lagunas en ley de California que obliga a las escuelas a analizar el plomo podrían poner a los niños en riesgo

Nueva ley provoca mucho análisis para detectar el plomo pero poca acción para removerlo

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Las lagunas en una nueva ley de California, que requiere que las escuelas analicen los niveles de plomo en el agua potable, podrían dejar a los niños expuestos al metal tóxico.

La ley, firmada por el Gobernador Jerry Brown en octubre del año pasado, agrega a California a una lista de sólo siete estados en toda la nación, además del Distrito de Columbia, que obligan a las escuelas a analizar los niveles de plomo en su agua potable.

Agua Contaminada

Este artículo es la primera parte de un reportaje especial sobre el plomo en el agua en las escuelas públicas de California.

La segunda parte, “Problemas con el plomo continúan en las escuelas de Los Ángeles, pese a años de monitoreo”, será publicada mañana.

Lee más sobre nuestro análisis.

Miles de escuelas en todo el estado ya han analizado el agua que fluye de sus bebederos, lavabos y otras fuentes.

 

Pero la ley de California establece un límite para el agua potable que es demasiado permisivo, según la Academia Estadounidense de Pediatría, un grupo nacional de pediatras. La ley requiere que las escuelas clausuren o reemplacen las llaves de agua contaminadas con plomo sólo si los análisis encuentran concentraciones de plomo en el agua que superen 15 partes por mil millones, el límite establecido por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés).

La ley no requiere ninguna acción en los cientos de escuelas en California donde se detectó plomo en el agua potable en niveles iguales o menores a 15 partes por mil millones.

Defensores de la salud pública, incluyendo la Academia Estadounidense de Pediatría y el grupo a favor de los consumidores CALPIRG, dicen que ninguna cantidad de plomo es segura y han presionado para que se reduzca el límite para el plomo en el agua a 1 parte por mil millones. Las organizaciones advierten que el agua con plomo en niveles menores a 15 partes por mil millones aún puede aumentar las concentraciones de plomo en la sangre de los niños, impedir el desarrollo de sus cerebros y exponerlos a un mayor riesgo de problemas de comportamiento.

“Sabemos que no hay un nivel seguro de plomo”

—Dra. Jennifer Lowry, presidenta del Consejo sobre Salud Ambiental de la Academia Estadounidense de Pediatría

“Sabemos que no hay un nivel seguro de plomo”, dijo la doctora Jennifer Lowry, presidenta del Consejo sobre Salud Ambiental de la Academia Estadounidense de Pediatría. “Las escuelas deben esforzarse para eliminar las fuentes de plomo para estos niños”.

La Junta Estatal de Control de Recursos del Agua, la agencia que está a cargo de hacer cumplir la ley de análisis del agua, publica una advertencia similar en su página web sobre los peligros de la exposición de plomo para los niños: “Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades reportan que la exposición al plomo puede afectar casi todos los sistemas del cuerpo. Se ha demostrado que incluso tener niveles bajos de plomo en la sangre puede afectar las capacidades cognitivas, incluyendo el coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés), la habilidad de prestar atención y el progreso académico. Los efectos de la exposición al plomo no pueden ser corregidos; por lo tanto, es importante prevenir totalmente la exposición al plomo”.

Una investigación de EdSource revela que la ley de California de análisis de plomo también tiene otras debilidades.

Reginald Mosley, padre de tres estudiantes en Sankofa Academy, Oakland

El Distrito Escolar Unificado de Oakland es uno de los distritos que manda cartas a casa notificando a los padres de los resultados de los análisis de plomo. Reginald Mosley, el padre de tres estudiantes en Sankofa Academy, una escuela primaria en Oakland, dijo que estaba feliz de escuchar que en los análisis realizados en la escuela no se detectaron niveles de plomo mayores a 5 partes por mil millones. Aún así, Mosley dijo que quiere que los funcionarios de las escuelas sigan con atención los posibles problemas, y realicen análisis del plomo en el agua todos los años.

“Aunque no lo encuentren un año, deben analizar otra vez el siguiente año”, dijo. “En esta etapa temprana de sus vidas, es muy importante”.

El plomo entra al agua potable, al desprenderse en partículas o filtrarse de las tuberías, soldaduras, grifos y otros aparatos de plomería corroídos y que contienen plomo. Los niveles de plomo en las escuelas frecuentemente varían mucho de una toma a otra. Si los análisis detectan niveles elevados de plomo, la agencia debe analizar el agua en el punto que entra al plantel escolar de los sistemas locales de suministro de agua.

Si no hacen análisis más completos, las escuelas podrían seguir usando grifos y bebederos peligrosos y permitir que los niños tomen agua contaminada, dijo Elin Warn Betanzo, una ex funcionaria de la Agencia de Protección Ambiental que ahora dirige una consultoría de agua potable en Michigan.

“Un solo análisis una sola vez en sólo cinco tomas de agua de toda una escuela no es suficiente”, dijo Betanzo. “Eso no me da nada de confianza”.

“[El nivel de] quince partes por mil millones no tiene nada que ver con qué tan seguro es tomar el agua potable”

—Elin Warn Betanzo, ex funcionaria de la Agencia de Protección Ambiental

La asambleísta demócrata Lorena Gonzalez Fletcher de San Diego, quien escribió la ley de análisis, dice que está de acuerdo con los críticos en que algunas de las cláusulas claves no son tan fuertes como deberían ser. Gonzalez Fletcher dice que espera que las escuelas analicen todas sus fuentes de agua potable y reemplacen toda toma de agua donde se encuentre plomo en niveles mayores a 5 partes por mil millones, el límite federal para el plomo en el agua embotellada.

El estándar de 15 partes por mil millones fue el acuerdo que se necesitó hacer para aprobar la ley, después de que los distritos escolares se opusieron a propuestas más rigurosas, dijo Gonzalez Fletcher, y ella está abierta a reducir ese límite en el futuro. Enfatizó que su ley es la primera en requerir análisis del plomo en las escuelas de California. 

“Yo no voy a abandonar este tema”, dijo Gonzalez Fletcher. “Queríamos un punto de referencia y queríamos discutir otras soluciones … después de obtener un punto de referencia”.

Nancy Chaires Espinoza, una asistente legislativa para la Asociación de las Mesas Directivas Escolares de California, dijo que su organización presionó para que se adoptara en la ley el estándar de la EPA de 15 partes por mil millones, en parte por la preocupación de que un límite más bajo para el plomo aumentara los costos de reparación para los distritos.

“Tenemos a los expertos federales científicos diciendo una cosa y otros expertos diciendo otras cosas”, dijo Chaires Espinoza. “Queremos asegurarnos de que estemos haciendo lo correcto antes de obligar a las escuelas de todo el estado a hacer cambios costosos”.

Análisis: Niveles elevados de plomo en muchas escuelas

EdSource compiló una base de datos de los resultados de los análisis de las más de 3,700 escuelas en toda California que analizaron los niveles de plomo en su agua durante los últimos dos años.

No está claro cuántas de las más de 10,000 escuelas del estado deben analizar su agua antes de julio del año próximo. La ley exenta a las escuelas construidas o modernizadas desde el 2010, y a las escuelas que ya estén analizando su agua. Las escuelas privadas también están exentas, pero pueden pedir los análisis gratuitos que las agencias de agua comenzaron a ofrecer en el 2017.

Un lavabo y un bebedero clausurados en la Escuela de Educación Temprana Commodore Stockton, en preparación para los análisis de plomo que una nueva ley de California obliga a las escuelas a hacer.

Las agencias locales de agua están obligadas a ofrecer análisis gratuitos del agua, pero algunos distritos han comisionado sus propios análisis. Los distritos escolares tienen que pagar por cualquier reparación, aunque las escuelas públicas en comunidades desfavorecidas pueden solicitar fondos para reparar o reemplazar las instalaciones de agua bajo el programa “Agua Potable en las Escuelas”, que cuenta con $9.5 millones de dólares.

“Está muy lejos de ser suficiente” para financiar las reparaciones de los distritos en todo el estado, dijo Chaires Espinoza.

Hasta el 1 de junio, la base de datos de la Junta del Agua incluía los resultados de los análisis de más de 2,700 escuelas en unos 300 distritos escolares. Además, cerca de 1,000 escuelas en Oakland, San Diego y Los Ángeles también han realizado análisis de plomo desde agosto de 2016 y también están incluidos en la base de datos de EdSource.

Una investigación de los datos de los análisis de plomo realizados durante los últimos dos años encontró que:

Las escuelas con niveles de plomo de entre 5 y 15 partes por mil millones — casi una de cada cuatro escuelas donde los análisis se han realizado desde 2016 — están en una zona gris. Los funcionarios de los distritos saben que el plomo está en su agua, y los pediatras y los defensores de salud dicen que el metal tóxico podría estar dañando a sus estudiantes. Pero no están obligados a hacer nada al respecto.

La ley “no obliga a la escuela a tomar ninguna acción” si los niveles de plomo son iguales o menores a 15 partes por millones, dijo Kurt Souza, un vice director asistente con la División de Agua Potable de la Junta de Control de Recursos del Agua.

El estándar es ‘irrelevante’ para el agua en las escuelas

Los críticos del estándar federal de 15 partes por mil millones, como Betanzo y Lowry, dicen que el nivel fue adoptado hace varias décadas, a partir de lo que los reguladores de plomo creían que las agencias del agua podían factiblemente medir y solucionar. Dicen que el límite es frecuentemente malinterpretado por los funcionarios de las escuelas y por el público, al pensar que es seguro tomar el agua con niveles menores de plomo.

“[El nivel de] quince partes por mil millones no tiene nada que ver con qué tan seguro es tomar el agua potable”, dijo Betanzo. Añadió que el estándar es “completamente irrelevante para medir la calidad del agua en las escuelas”.

Los análisis de plomo en el agua del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, que comenzaron mucho antes de que la nueva ley estatal lo requería, han identificado más de 9,500 tomas de agua en 772 escuelas y edificios del distrito con niveles de plomo de entre 5 y 15 partes por mil millones, desde 2008. Los funcionarios insisten, sin embargo, que el agua de sus escuelas es saludable.

CALPIRG ahora está presionando a los distritos escolares para que adopten estándares más rigurosos que lo que requiere la ley, para atender los niveles de plomo menores a 15 partes por mil millones.

“Va a ser un gran desafío convencer a los distritos escolares que deben ir más allá de lo que está en la ley”, dijo Emily Rusch, la directora ejecutiva de CALPIRG.

El plomo presente en la pintura y el polvo puede elevar los niveles de plomo en la sangre con mucha más frecuencia que el plomo presente en el agua potable. Pero aunque el agua potable no sea la fuente primaria de exposición, cualquier cantidad de plomo puede agravar el peligro que los niños enfrentan por el metal tóxico, dijo la doctora Jill Johnston, profesora de medicina preventiva en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.

“Entre más fuentes de plomo — más situaciones potenciales de exposición — tengas, más plomo impacta tu cuerpo y tiene el potencial de tener todos estos efectos negativos en la salud”, dijo Johnston.

Como la ley de California requiere tan pocos análisis, Betanzo advierte que California sólo tendrá una idea muy limitada del posible alcance de la contaminación de plomo en sus escuelas. Betanzo dijo que las deficiencias en la ley de California podrían llevar a un problema que ella ha visto en su estado originario de Michigan: los líderes de las escuelas proyectan un sentido falso de seguridad, diciendo que han eliminado el plomo como peligro, cuando lo opuesto puede ser cierto.

“Lo que he visto en muchas escuelas es que tienen datos mínimos y dicen, ‘El agua está bien y no hay nada que ver aquí’”, dijo Betanzo. “No creo que sus datos sean razón para tanta confianza”.

 

Traducción al español hecha por Zaidee Stavely para EdSource.

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